sábado, 10 de octubre de 2015

Esta vez

Esta vez no voy a leerte las veces que sea necesario, esta vez voy a permitirme encontrarte, esquivare la mirada y fingiré que todo cambio, que no soy la misma de antes y menos la de hace unos meses esta vez sacare valor de donde nunca me falta y de donde siempre me escondo.

Esta vez no vestiré de blanco a la luna, la dejare tranquila vestida de luto al saber que del fruto prohibido no vuelve a comer.

Esta vez me niego a ser mártir en tierra de nadie, en tierra de todos, no necesito sufrir por aquello no aún no se ha escrito y que no tiene ganas de vivir.

Esta vez me bebo tu acento y lo escupo al viento sin verlo al partir, me lo saco del pecho, se lo ofrendo a la luna y que no quede duda que se ha reído de mí, al verse tan fría y serena como aquel bello domingo cuando escuche tu corazón quebrarse al no saberme sola, al pensar que a mi lado vive el hombre que más me ha amado.

Esta vez te devuelvo tus noches y las mías también ya no me sirven, yo ya no duermo y eso que me he cansado de contar más de mil mariposas.

Esta vez te regreso un te amo, tan falso, tan seco, de esos que a ti te gusta contar en tus miles de cuentos, donde habitan princesas que esperan un día volver a vivir, pues les has regalado más de mil ilusiones y con eso les basta, que te puedo decir, conozco tu historia, sé de dónde vienes, no sé a dónde vas, pero sé que nunca lograras regresar.
Esta vez te recibo con un portazo en la cara y no es grosería, pero es que ya no queda nada más que decir, ya no tengo paciencia, te la bebiste toda, en esos días que no supe de ti.


Era se esta vez para siempre, para nunca contarte, para irme a dormir, estoy libre de culpas, ayer lamí mis heridas y hoy me voy de ti.

lunes, 5 de octubre de 2015

Seguramente


 Ya te busco menos, ya no me distraigo mirando tú retrato, seguramente ya te estoy olvidando, siento que estoy avanzando…

Ya casi no pronuncio tu nombre, de treinta veces al día ya solo son dos, una antes de dormir y otra por la mañana al despertar justo al abrir los ojos, en ese momento en el que sol se recuesta sobre la piel, siendo honesta el día de hoy me he pasado y han sido tres, esta nota cuenta la tercera; pero ya casi no te recuerdo ni te echo de menos, seguramente te estoy olvidando.

Ya no platico contigo en la oscuridad de mi cama, solo te deseo buenas noches y me acuesto a dormir.

Ya no desayuno contigo mientras bebo mi café, ya no tengo el celular en la mesa con esas ansias locas por escuchar tu voz, lo dejo en la mesita de noche fingiendo que no pongo atención cuando llega a sonar.

Sé que te estoy olvidando y lo hago bien, de 100 mensajes que quiero enviarte al día ya solo me salen tres, y aunque ninguno tenga respuesta, yo te sigo escribiendo con la esperanza de uno de vuelta que diga “te extraño”, a sabiendas que esperanza no es sinónimo de espera, pero si una señal de que te estoy olvidando.

Ya no rompo en llanto cada hora, ahora lo hago de vez en vez cuando tu recuerdo me acaricia el alma y un suspiro se cuela entre mi blusa, ¿lo notas? te estoy olvidando, ya no te suplico, ahora solo te añoro como un recuerdo que se me insinúa los lunes, el viernes y el sábado (cuando recuerdo que solías llamarme), ya no te espero, aunque sigo deseando que vengas con el invierno.

Sé que te estoy olvidando ya casi no tengo planes que lleven tus brazos, algunos domingos cuando sé que la jornada de una nueva semana vendrá con el sol me pregunto qué pasaría si te decidieras a amar, pero ya no te echo tanto de menos, este escrito solo lleva diez minutos, antes te dedicaba mis letras cada tres horas, ¿lo ves? si te estoy olvidando.

Voy con el tiempo a mi favor, ya no reviso las horas que no estas conmigo, ahora solo veo pasar las horas que no estoy contigo, si, sé que te estoy olvidando, cada jueves enumero los días que faltan para no pensarte hasta que llegue el lunes y me acuerde de ti otra vez.

A veces los martes planeo llamarte, pero me ocupo en cosas estúpidas y se me olvida, sin embargo, cada cinco minutos en el celular llego a la agenda, ubico tu nombre busco la opción marcar y no me atrevo a llamar, y así hasta que llega el jueves.


Sin duda los miércoles me vienen mejor, ese día solo te sueño, a veces dormida a veces despierta, pero descuida, ya te estoy olvidando, solo te sueño una vez a la semana y eso es suficiente para saber que te estoy dejando en el pasado. No te preocupes por mí, yo te estoy olvidando, mi vida regresa a su estado normal, como puedes ver mis días pasan y yo te voy olvidando, así que descuida, ten la seguridad que pronto seremos un recuerdo de aquello que estoy olvidando.