Esta vez
no voy a leerte las veces que sea necesario, esta vez voy a permitirme
encontrarte, esquivare la mirada y fingiré que todo cambio, que no soy la misma
de antes y menos la de hace unos meses esta vez sacare valor de donde nunca me
falta y de donde siempre me escondo.
Esta vez
no vestiré de blanco a la luna, la dejare tranquila vestida de luto al saber
que del fruto prohibido no vuelve a comer.
Esta vez
me niego a ser mártir en tierra de nadie, en tierra de todos, no necesito
sufrir por aquello no aún no se ha escrito y que no tiene ganas de vivir.
Esta vez
me bebo tu acento y lo escupo al viento sin verlo al partir, me lo saco del
pecho, se lo ofrendo a la luna y que no quede duda que se ha reído de mí, al
verse tan fría y serena como aquel bello domingo cuando escuche tu corazón
quebrarse al no saberme sola, al pensar que a mi lado vive el hombre que más me
ha amado.
Esta vez
te devuelvo tus noches y las mías también ya no me sirven, yo ya no duermo y
eso que me he cansado de contar más de mil mariposas.
Esta vez
te regreso un te amo, tan falso, tan seco, de esos que a ti te gusta contar en
tus miles de cuentos, donde habitan princesas que esperan un día volver a
vivir, pues les has regalado más de mil ilusiones y con eso les basta, que te
puedo decir, conozco tu historia, sé de dónde vienes, no sé a dónde vas, pero
sé que nunca lograras regresar.
Esta vez
te recibo con un portazo en la cara y no es grosería, pero es que ya no queda
nada más que decir, ya no tengo paciencia, te la bebiste toda, en esos días que
no supe de ti.
Era se
esta vez para siempre, para nunca contarte, para irme a dormir, estoy libre de
culpas, ayer lamí mis heridas y hoy me voy de ti.